acerca de

HISTORIA

En 1927 llegó al Perú Julio Ikeda, joven japonés que enrumbó hacia nuestro país en busca de oportunidades, convencido de que aquí encontraría a su gallina de los huevos de oro. En un inicio trabajó como agricultor y luego se dedicó a la producción de sillau, el cual distribuía entre la colonia japonesa del norte chico. Pero en 1944, su sueño de la empresa propia comenzó a decaer cuando fue detenido y deportado a EEUU durante la Segunda Guerra Mundial.

Terminada la guerra, a Julio le dieron tres opciones: quedarse en Estados Unidos, regresar al Perú o ir a Japón. A pesar de que había perdido todo en el Perú, Ikeda decidió regresar junto a su esposa Rosa Matsukawa y sus dos pequeños hijos, una apuesta llena de riesgos.

De regreso en el Perú, la familia Ikeda tuvo que hacer frente a la dura realidad de no contar con absolutamente nada. Incluso tuvieron que hospedarse en cada de un familiar mientras don Julio se preguntaba cómo lograría mantener a su familia, sobretodo porque durante aquellos no había muchas opciones de trabajo para japoneses afincados en estas tierras: podrían ser peluqueros, tener un bazar, un restaurante o ser granjeros.

Fue recién en 1948 cuando el patriarca de los Ikeda se encuentra con un primo que le propone criar avez y lo ayuda a empezar con 35 patas madres y 4 patos machos reproductores en un terreno de la actual avenida Tomás Marsano, donde construyeron una pequeña casa de adobe. De los patos pasaron a las gallinas y la producción de huevos, los cuáles repartían por bodegas y mercados de San Isidro y La Parada.

Ya más conocedor del mercado, en 1963 Julio Ikeda decidió apostar por adquirir 468 pollitos luego de darse cuenta de una nueva moda culinaria en el mercado peruano: el pollo a la brasa. Pasaron a tener mil pollos, luego 2000, después 3000. Tuvieron que buscar un terreno en Lurín para seguir creciendo, pero 1968 una crisis de precios y una peste desplumaron su pequeña empresa.

Con la garantía de su buen trabajo un amigo les vendió 4000 pollitos a crédito. Dos años después, los Ikeda tenían 8000 pollos en sus tres galpones. Para ese momento, los cuatro hijos de la familia Ikeda participaban del negocio: Alberto había construido el último galpón en Chincha, mientras Máximo y Fernando se dedicaban a la producción y Julio a la comercialización.

En 1972 los Ikeda deciden ponerle un nombre a su marca y optan por San Fernando, quizás en honor del menor de los hermanos. Para ese momento, la producción de la empresa llegaba ya a 8000 pollos semanales. Pero aún debían enfrentarse a una importante competencia en el mercado ya que había muchos más granjeros ofreciendo lo mismo que ellos.

LIMA 18 DE SETIEMBRE 2008 RECORRIDO POR LA GRANJA DE POLLOS DE SAN FERNANDO EN CHANCAY. PROCESADORA DE ALIMENTOS Y PLANTA DE BENEFICIO DONDE SACRIFICAN A LOS POLLOS PARA POLLERIAS Y MERCADOS. HISTORIA DEL POLLO A LA BRASA. FOTOGRAFIAS: MIGUEL BELLIDO/EL COMERCIO PERò.

¿Cómo lograron convertirse en la marca número uno? La empresa conversó con otros granjeros y les compraba su producción de pollos, asegurándose así que no hubiera un sólo día en que no salieran aves de la tienda de San Fernando. A bordo de camionetas y camiones los Ikeda iban por Chorrillos, Cañete, Puente Piedra y otros lugares para comprar pollos y venderlos con su marca. Una idea totalmente innovadora en el mercado peruano.

Pero su éxito es el reflejo del trabajo constante. Por ejemplo, en los años setenta tuvieron que enfrentar un momento problemático cuando Nicolini se convirtió en la productora de pollo más grande del mercado aprovechando que ellos eran los mayores productores del alimento para esas aves. ¿Cómo sortear este problema? Julio hijo decidió aprovechar un terreno que poseía en Lurín y le propuso a su hermano Alberto construir un molino para obtener su propio alimento. En vez de quejarse ante las adversidades, la familia Ikeda ha sabido siempre dar con la solución adecuada.